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Todos somos innovadores

¿Alguna vez has escuchado que las empresas que no tienen dentro de su equipo gente creativa no es capaz de innovar?, seguramente más de una vez. Sin embargo, nos gustaría cambiarte un poco la visión acerca de lo que realmente significa innovar.

Innovar es crear valor, es decir, implementar bien una idea que dará solución a: un proceso, la manera de comunicar un mensaje o bien evolucionar un producto. Tanto la innovación como la creatividad no son “chispazos” o “iluminaciones” que llegan a uno, más bien son resultado de un proceso de trabajo que implica investigación, observación y apertura de visión.

Existen tres elementos básicos para saber que estás innovando: el primero es ser persistente, no darte por vencido, sino intentar la manera en la que darás mejor solución a lo que estás trabajando; segundo es poner el corazón en lo que estás trabajando, fijarte en los detalles y mostrarlo, pues eso la gente lo ve y te hace especial; finalmente piensa, cuál es el propósito de lo que estás haciendo, qué vas a cambiar con esta innovación, ¿tu persona, la empresa, tu equipo, la industria, el país?

Como emprendedor siempre traes en mente que para sobresalir debes de ser innovador, esta cuestión ha llevado a muchos a desistir de su sueño o bien atormentarse y complicarse la vida emprendiendo; pero toma en cuenta que hay dos tipos de innovación, una que se refiere a “hacerlo mejor” (buscar dar solución a los puntos frágiles de tu empresa o industria, por ejemplo UPS después de analizar sus rutas detectó el tiempo que tardaban era demasiado, por lo que las estructuró de tal manera que dieran vuelta a la derecha, eso les ahorró tiempo, dinero y aumentó la satisfacción de su gente) y la otra es “hacerlo diferente” que prácticamente se refiere crear nuevos negocios.

Ahora bien, ya que establecimos que innovar no es un “proceso divino”, hablemos de un elemento clave en este proceso: la inspiración, es decir, los estímulos que acelerarán tu proceso creativo.

Inspirarte es tener información, sin está no hay la primera; pues no puedes crear lo que no conoces, por ello cuando te sientes a trabajar en ideas, es importante que conozcas tu negocio, tu industria, qué están haciendo en otras industrias e inclusive de otras disciplinas; pues es así cómo podrás obtener información útil.

Un segundo elemento de la innovación es la creatividad, y esta no son más que ideas. El problema es que cada día operamos de manera más rutinaria que te hace más crítico lo cual nubla tu visión y te hace rechazar o bloquear aquello que rompe con la rutina; además claro, de la falta de información nueva que te lleve a pensar fuera de la caja o en cosas nuevas.

Cuando te sientes a generar ideas lo recomendable es que lo hagas con tu equipo para que haya más retroalimentación, cuida que no tengas distractores que interrumpan la sesión, busca que sea un lugar adecuado y cómodo, lo ideal es que duren entre 15 y 45 minutos porque si no comenzarán a darle vueltas a lo mismo. También procura que tu equipo este integrado por un máximo de seis personas, y cítalos a las 10 de la mañana pues a esa hora uno se encuentra más despierto.

Como verás todos podemos innovar y ser creativos, lo importante es que tengas siempre información, referencias que te inspiren. También que seas perseverante y pongas el corazón en lo que haces pues en ocasiones cuando ejecutas una idea “pasa de moda” y el interés que mostrabas en ella va desvaneciéndose y dejas de llevarla a cabo como se debe.

(Extracto de la conferencia impartida por Rodolfo Ramírez, fundador/CEO RedBox y Fellow de Victoria 147, durante el evento I Love my Innovation organizado por V147.  Para saber más sobre este evento escribe a ilove@victoria147.org )

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