0 Comentarios

Mamás emprendedoras trabajando

¿Cómo faceta el ser emprendedora y madre a la vez, en las relaciones de trabajo, desempeño profesional y en la vida personal?

Desde el tiempo de la revolución industrial hasta nuestros días las mujeres poco a poco hemos ganado terreno en el ámbito laboral. Actualmente, millones de mujeres trabajamos, organizamos la casa y nos encargamos de la educación y el cuidado de los hijos, con ayuda por supuesto, de nuestras madres, suegras, nanas, guarderías, escuelas y, cada vez contamos más con su apoyo, nuestra pareja.

Con tantos quehaceres en el día, nos perdemos en un torbellino de actividades hasta acabar exhaustas por la noche, cuando probablemente todavía tenemos que organizar la agenda del día siguiente: la reunión de trabajo, la cita con el nuevo cliente, la definición de la nueva estrategia, lo que falta para la comida, la cita con el pediatra, las clases vespertinas, ¿cómo logramos hacer todo esto?

La naturaleza es sabia y nos ayuda, está comprobado que al convertirnos en madres, en nuestro cerebro mejoran la intuición, la capacidad de resolver varias cosas a la vez y la inteligencia emocional, entonces podemos sentir cómo se sienten los demás, habilidades imprescindibles para poder criar a nuestros hijos. Sin embargo, hay días que las responsabilidades y las preocupaciones nos rebasan y sentimos que no podemos hacer todo bien, entonces nos llenamos de culpa, nos sentimos frustradas, cansadas y nos preguntamos si vamos por el camino correcto, si nuestros hijos están bien, si vale la pena todo nuestro esfuerzo.

Alguna vez escuché la frase “si hubiera una fórmula perfecta las mujeres ya la habríamos encontrado”. Me parece que es muy cierto, no hay una fórmula perfecta de cómo hacer las cosas. Cada mujer, al convertirse en madre, debe tomar la decisión de continuar trabajando, delegar responsabilidades si su negocio es propio, tratar de acomodar su agenda  de tal modo que permita pasar más tiempo con sus hijos o tal vez, quedarse en casa y cuidar ella misma a sus hijos.

Esta decisión no es nada fácil, deberá observarse, escuchar sus más profundos sentimientos y deseos y tomarla desde la perspectiva de su propia satisfacción, de sentir que está viviendo la vida que quiere vivir. Si nos dejamos llevar como una balsa a la deriva a donde nos lleve la corriente, sin reflexionar ni decidir de manera consciente, tanto si trabajamos o nos quedamos en casa, correremos el riesgo de vivir llenas de culpa y frustración, sintiendo que hacemos las cosas como las “tenemos” que hacer y no como las “queremos” hacer.

Por mucho que ganemos dinero o tiempo con nuestros hijos, no podremos nutrirnos de amor y alegría, aspectos indispensables para una vida de felicidad y para establecer relaciones saludables con nuestra pareja y con nuestros hijos.

Entonces, la satisfacción y la sensación de llevar una vida plena es uno de los ingredientes de la fórmula, pero hay un segundo ingrediente que es incluso más importante, el bienestar de nuestros hijos. Si decidimos trabajar, alguien más cuidará a nuestros hijos y debemos encontrar con quién y en dónde estén seguros y felices.

Los especialistas en neurociencia aseguran que el factor más determinante en el desarrollo del cerebro de los bebés es la relación que establecen con sus cuidadores, es decir sus padres y las personas que los cuidan durante varias horas en el día. La manera como se le habla, se le toca, canta y contiene, van formando los circuitos que conformarán su cerebro. A los niños hay que darles amor, seguridad y confianza para alimentar su autoestima y su capacidad de amar.

Con base en esto, los padres tenemos la responsabilidad de asegurar, primero que el vínculo emocional con nuestro hijo se establezca y se mantenga sólido y que la persona que lo cuida mientras estamos ausentes sea responsable y cariñosa, capaz de mantener una relación alegre, respetuosa y atenta para responder a sus necesidades.

Nuestros hijos son lo mas importante, los resultados de nuestra tarea como padres los veremos más adelante, cuando entren en la adolescencia y sean capaces de autodefinirse sanamente, con suficiente autoestima y confianza en ellos mismos, que encuentren en casa un lugar cálido donde refuercen cada día la seguridad que tanto necesitarán en esta etapa sin sentir la necesidad de refugiarse en adicciones ni malas compañías. No esperemos hasta entonces para actuar.

Artículos Relacionados

Comentarios