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Desarrolla un modelo de negocio eficiente

Estás decidida a emprender, ¡perfecto!, pero antes de comenzar debes de tener bien claro lo que quieres logar y sobre todo de qué trata tu negocio.

Para que una empresa genere recursos, debe considerar cuatro áreas: clientes, oferta, infraestructura y viabilidad financiera. El modelo de negocio justamente ayuda a establecer las estrategias que la empresa debe de seguir para crear valor en cada una de estas áreas.

A muchos emprendedores se les dificulta pensar y redactar un modelo de negocio, y simplemente escriben lo que creen que debería ser, pero conforme está operando, se van dando cuenta que a este modelo le hacen falta elementos y comienzan a “parcharlo”. Por ello te compartimos los puntos clave que debes considerar al redactar tu modelo.

Segmentación de mercado. Son aquellas personas a quien vas a dirigir tus servicios o productos (el centro de tu negocio). Debes  distinguir a quienes sí te dirigirás y a quienes no te interesa alcanzar, con el fin de no desviar esfuerzos y recursos en gente que no se convertirán en tus consumidores.

Propuesta de valor. Es lo que te hará diferente a los demás. Siempre tendrás competidores directos o indirectos, por lo tanto debes de encontrar esa ventaja competitiva que hará que los consumidores te vean de manera diferente y por ello te prefieran.

Canal. Son las vías con las que cuentas para llegar a tu cliente. Los canales abarcan desde los de comunicación, hasta los de distribución y venta. Piensa en cómo le estas llegando a tu cliente. No sirve de nada tener tu producto o servicio si no trabajas en los canales y la manera en la que llegarás a tu mercado meta. No pensar en estrategias para este punto, puede hacer que, aunque tengas “el huevo de oro”, nadie te conozca o te deje de consumir porque no eres accesible.

Relación con clientes. “Trata a los demás como quisieras que te trataran a ti”. Más claro no puede estar, es la manera en la que tu empresa se relacionará con sus consumidores, cómo vas a lograr que la compra se repita, cómo harás para escuchar sus necesidades y quejas y cómo crearás involucramiento con ellos.

Fuentes de ingresos. Hay dos tipos de fuentes de ingresos: por transacciones derivadas de pagos puntuales de clientes o recurrentes derivados de los pagos se realizan por parte del cliente.

Recursos clave. Son aquellos elementos con los cuales tu empresa podrá operar adecuadamente. Los recursos pueden ser físicos, económicos e intelectuales. Pueden provenir desde dentro de tu empresa o bien por alguna alianza o proveedor externo.

Actividades clave. Son todas las acciones que permiten que tu empresa tenga éxito y el modelo funcione. Pueden ser de producción, resolución de problemas o red.

Alianzas clave. Tus socios y proveedores no solo forman parte de tu red de negocio, contribuyen para que ésta funcione. Cuando plantees hacer una alianza, piensa en el modelo de tu negocio y en dónde lo ves a futuro, ¿realmente es necesario que cuentes en este momento con un socio o bien que fusiones tu empresa? La sociedad no es una fórmula de éxito garantizado pero si ya lo decidiste, fíjate en los requisitos que te piden y los porcentajes que se manejarán, sobre todo evalúa a tu posible nuevo socio y pregúntate si tiene tus mismos valores y si ve lo mismo que tú para tu empresa.

Estructura de costos. Son los recursos económicos que implica la puesta en marcha del negocio, desde que sales al mercado como el mantenimiento de las relaciones con los clientes y la generación de ingresos.

Por último, el modelo de negocio es sólo el contenido central de la empresa, no la empresa. Para que tu empresa evolucione debes probar distintos métodos, por lo que la innovación es un elemento que debes trabajar siempre para poder desarrollar nuevos planes, mejoras a los productos y/o servicios que ofreces y crear nuevos mercados.

Ten en cuenta que todas las empresas crean, entregan y capturan valor. Lo importante es cómo lo creas tú para tu empresa, tus clientes y tu equipo de trabajo.

 

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